Desde el frontón de Zenotz -donde aparcamos- caminaremos hasta la carretera principal que une los pueblos de Gerendain e Iraizotz. Cruzaremos y enfilaremos la carretera estrecha hasta encontrar una pìsta a la izquierda a un kilómetro.
Será esa pista -transitable a pìe, caballo y bicicleta la que nos acerque, poco a poco, hasta la orilla del rio que da nombre al valle: el Ultzama.
Tras cruzarlo, y siguiendo constantemente la vía balizada, comenzaremos con una pequeña subida. Observaremos como la vegetación va cambiando y cómo el robledal va dando paso a las llanuras. Los caballos, algunos asustadizos y otros más juguetones, saludaran, o no, al visitante. Es en ese punto donde podemos optar por girar a la derecha y seguir el camino hacia el Parque Micológico o seguir recto hacia el pueblo de Larraintzar que avistamos enfrente.
Tras llegar a Larraintzar y hacer una estratégica parada en su posada u ostatu, nos dirigiremos de nuevo a la pista y enfilaremos el camino hacia Lizaso. La localidad cuenta con el reconocido restaurante Orgi. En este sencillo local, situado en el encantador y coqueto pueblo de Ulzama, Mikel Odriozola continúa sorprendiendo a los comensales con una cocina de técnica depurada aplicada a un notable producto. Atención especial a su cuidado menú micológico y a su extraordinario jarrete (por encargo).
Apenas 20 minutos a pie separan Lizaso del bosque de Orgi. Podemos visitarlo o continuar con nuestro paseo entre yeguadas y dirigirnos hacia Gerendain -cuenta también con el resturante sidrería Aitona y la posada u ostatu Gerendain- para regresar, poco a poco, al coche.
